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domingo, 12 de abril de 2015

Mi experiencia como lectora o no...

Si buscamos la palabra "leer" en el diccionario, probablemente nos aparezca que leer es: pasar la vista por los signos de una palabra o texto escrito para interpretarlos mentalmente o traducirlos en sonidos. Sin embargo, a lo largo de los años, comprobé que es mucho más que eso. Para mí, leer, es explorar nuevos mundos, nuevos pensamientos, nuevas maneras de ver la vida. Adquirir conocimientos, interpretar un suceso que en un momento dado significa o nos remite a algo, que luego de unos años, da una sensación totalmente distinta. Lo abstracto pasa a ser real, sólo en nuestra mente. Es un pasaje de la vista, sí. Pero ese trayecto convoca a un sinfín de sentimientos e ideas. 

Inconscientemente, a veces, buscamos leer para sentirnos identificados con lo que estamos leyendo. (Sea cual fuese la extención de lo leído). Es por eso que un "libro" (sin referirme a su definición etimológica, sino más bien a su valoración personal) es capaz de hacernos partícipes de una especie de magia que ningun otro "objeto" nos la da. 

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Todos somos lectores

Todos somos lectores

“La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación entre dos seres humanos.” Paul Auster


Antes de empezar hay que dejar algo en claro. Existe una diferencia entre una autobiografía y una autobiografía del lector.  En la autobiografía vamos explicar nuestra vida, desde que nacemos hasta el presente.  En cambio en una autobiografía de lector, contamos las mil vidas vividas, ya que un lector tiene más de una. También una de las diferencias es que no nacemos siendo lectores, sino que hay algo, alguien o un libro que nos convierte en un “Lector”.

Puedo decir que yo soy un claro ejemplo de eso. Me acuerdo de haber visto en Facebook una frase que nunca me voy a olvidar “Todo el mundo es un lector…. solo que algunos aún no han encontrado su libro favorito”.

Yo no era lectora (en realidad todos somos  lectores desde que aprendemos a leer, pero me refiero a ser lector de literatura, un poco más específico), pero no era que odiara leer, lo que sucedía era que no tenía paciencia ni siquiera para leer un cuento, todo lo veía muy extenso. Pero como dice la frase, encontré un libro que me regaló la paciencia y la valentía para seguir sumergiéndome en otras historias.  Ese libro fue leído por moda, pero yo no leí por ese motivo. Me lo mandaron a leer, y a pesar de esto lo amé como si fuera que yo lo había elegido. El libro al que me refiero es Los Juegos del Hambre, este es mi primer libro que leo con placer, y es aquí cuando puedo decir que me convierto en lectora.


El primer libro que leí y me gustó fue en tercer grado. Si mal no recuerdo es el primero que nos mandaron a leer, se llamaba “La princesa Sofía” (sé lo que estás pensando, no es la caricatura de Disney) lo leíamos con la maestra en un parque que había en el colegio. Me acuerdo como si fuera hoy, en ese momento me había encantado, parecía extenso, pero cada hoja tenía un dibujo y la letra era muy grande. Lo más lindo fue la satisfacción de haber terminado un libro, mi primer libro. 


Siempre me gustó leer, pero me faltaba algo, quería sentir ese empuje hacia un libro, veía a mi mamá leer y no entendía lo que la llevaba a eso, si a mí no me obligaban yo ni tocaba un libro. Me costaba concentrarme, era empezar y a los dos segundos mirar cuanto había leído y lo peor, era darme cuenta que recién iba por el primer párrafo. Tarde años, hasta que por fin di en la tecla y desde ahí no tengo el tiempo suficiente para leer todo lo que tengo en la mente.

En casi todos los libros me siento identificada con algún protagonista, no por las cosas que le sucede, sino por como son: organizados, curiosos, observadores, hogareños, etc.

Acá les dejo los libros que leí desde marzo del 2013.